El Vaticano niega a los gays el sacerdocio aunque sean castos
Cosa, que a estas alturas no nos va a sorprender, sigo leyendo,
La Santa Sede defiende su salida de la Iglesia si 'fracasa' el apoyo psicológico
¿Apoyo qué?¿Apoyo?
No voy a entrar a debatir las relaciones entre la iglesia y la homosexualidad, muchos libros se escribirán ya sobre eso. Tampoco voy a exponer aquí mis ideas sobre la psicología clínica, que también habrá para rato. Pero de momento, que yo sepa la homosexualidad no entra dentro del DSM-IV (el libro donde se acumulan todas las etiquetitas para los diferentes trastornos que dan vida a la psicología) a partir de ahí no hay respaldo formal para ideas del tipo:
"la utilización de psicólogos para valorar supuestas patologías, o "heridas" psíquicas de los candidatos a sacerdotes" o "a pesar de su esfuerzo y el apoyo del psicólogo o la psicoterapia, siga manifestando incapacidad para afrontar de forma realista su propia grave inmadurez (fuerte dependencia afectiva, notable falta de libertad en las relaciones, excesiva rigidez de carácter, falta de lealtad, identidad sexual incierta; tendencias homosexuales fuertemente enraizadas, etcétera)"
permítanme decirles que se confunden, señores. El negocio farmaceutico es uno de los más sucios y crueles juegos actuales, del mismo modo la psicología puede serlo. Jugar con terapias no científicas puede hacer mucho daño y utilizar en términos absolutos una ciencia en desarrollo ( y lo que quedará) también. Tampoco estaría de más utilizar la terminología adecuada, y dejar de hablar de "apoyo" cuando se hiere, "falta de libertad" cuendo se encierra o "inmadurez" cuando simplemente se ignora.
os dejo un tema de Luis Ramiro que me gusta mucho, creo que no se oye bien, pero no he encontrado nada mejor, así que copio la letra tambien.
Monseñor Rouco Varela
Cómo puede usted hablarnos sobre el sexo y el amor
Si no tiene usted experiencia
Cuénteme como supera un desengaño
Como afronta usted un fracaso, si ha tenido un gatillazo
Confiéseme si alguna vez en noches de luna llena,
Su cuerpo no obedece y se rebela
Monseñor Rouco Varela
Dígame usted qué familia es la normal
Si nunca pudo formar ninguna de ellas
Sin pareja o descendencia cómo puede usted hablar de los demás
Cómo se atreve a juzgar lo que nunca llegó a probar
Ni ha llorado por amor
Ni vivió la sensación de una piel que se estremece con el roce su voz
No se atreva usted a hablarme monseñor
Y hablar, hablar, hablar y no saber de nada
Prefiero mis pecados, a la luz de su ignorancia
Y hablar, hablar, hablar y no saber de nada
Me quedo con la vida terrenal
No creo en cielos de palabras, no creo en cielos de palabras
Amén
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